PALABRA DE PRIMERIZA

Como te comenté la semana pasada, siento la necesidad de contarte un poco más de ésta nueva etapa en nuestras vidas, sobretodo en mi propio cuerpo.

Una puede hacerse muchas ideas, tanto buenas como malas y en el embarazo, no todo es blanco, ni todo es negro, cada embarazo es diferente igual que cada mujer y cada organismo.

‘El embarazo es una etapa preciosa, ¡disfrútala’  pues bien, sí preciosa es, y no digo yo que no haya magia al sentir a tu bebé dentro de la barriga ya en la semana 16 (creo eso lo voy a echar muchísimo de menos una vez que de a luz <3 ) pero…también tiene sus sacrificios desde el minuto 1, sus preocupaciones, y su malestar y quizás no se disfruta tanto como se desea; seamos realistas el cuerpo deja de ser el mismo desde el primer momento otra cosa es que a unas los síntomas o cambios nos afecten más que a otras.

Coser y cantar…’na nai del Paraguay’

Con lo primero que me encontré fue con las náuseas, vómitos y ascos en mi 2º mes de embarazo, desde aquí confesar el odio inmenso que le cogí al fish and chips cuando estuvimos en Londres, sí sí muy rico, pero no apto para mujeres gestantes jajaja y sino que se lo pregunten a mi marido que fue testigo de mi transformación de mujer a “fuente de comida sin preaviso”.

Los vómitos no avisan, directamente actúan y es imposible contenerse; por suerte a finales del 3er mes de embarazo en la semana 17 aproximadamente desaparecieron, ahora ya en mi semana 27 tengo alguna náusea aislada matutina pero no llega al trágico y molesto vómito de los 3 primeros meses.

Los pechos, duelen y crecen. Sobre todo se hinchan. No era consciente hasta que me di cuenta de que algunas camisetas sin tener apenas barriga me apretaban a nivel de pecho. Así que barriga y pecho se alían para que vayas cambiando tu armario poco a poco. (Más adelante en otro post te diré algunos de mis básicos)

Dormir, ¿dormir? me quejo más ahora en la semana 27 porque lo de encontrar postura según crece la barriga…es una leyenda y aquí me encuentras esperando por mi almohada de embarazo, para poder conciliar el sueño aunque sea un poquito, porque…

…luego está lo de ir al baño, tanto a la orden del día, como a la orden de la noche desde el primer día que fui consciente de que estaba embarazada así que cada 2 por 3 visita obligada; te confieso que nunca le saqué tanto partido a la taza del váter. Y si encima soy propensa a tener infecciones de orina según los médicos en el embarazo más, no sabes que mal llevo el tema éste, menos mal que existe “San Monurol” y derivados, siempre inofensivos para el feto por si te haces inmune al primero…

Llorar y reír a partes iguales con sentido y sin sentido por mucho o por poco. A veces, no me entiendo ni yo.

Tengo la cabeza en cualquier sitio, menos donde la tengo que tener. Para ser más específica un día saqué del congelador la menestra para cortar la parte de arriba de la bolsa y luego, guardé bolsa y tijeras dentro, pero sin darme cuenta de lo segundo.

Tras una tarde con el misterioso caso de la desaparición de las tijeras de cocina, tuve que hacer memoria de cuándo fue la última vez que las había usado, hice memoria y  pensé de forma subrealista ‘como no las haya metido con la menestra después de abrir el paquete…pero me parece tan raro’. Pues de raro nada.

Ahí estaban bien congeladas y esterilizadas.

He aquí la prueba. Hice foto a petición como anécdota. Y no sólo ha sido éste el único despiste, si no también algún episodio de pérdida de memoria ¿a tí también te ha pasado?

Después de ésto tuve que investigar para quedarme un poco tranquila…a ver si era algo propio del embarazo o eran chaladuras mías y ¡EXISTE! se llama amnesia del embarazo

Y a continuación de toda esta chaladura producida por los altos niveles de hormonas, vienen las famosas prohibiciones alimentarias que a parte de llevarlas a rajatabla me han vuelto una auténtica paranoica y obsesiva compulsiva en todos los campos:

No a la carne cruda por el contagio de la toxoplasmosis;  ni poco hecha, ni rosa ni…tanto es así que en vez de hacer la carne, hago suelas de zapatos; tampoco jamón serrano ni embutidos si no están cocidos. El jamón ahora se puede congelar y no pasa nada pero ni sabe igual ni es el mismo una vez hecho cubito.

La verdura y las frutas bien lavadas que también pueden llevar bichitos, y ¡ojo! con comer lechuga, fuera de casa (ensaladas, pinchos…) que nunca se sabe, así me lo dijeron a mí, palabras textuales.

Tanto miedo en el cuerpo nos meten que no me extraña que algunas (me meto en el grupo) deseemos parir nada más embarazarnos, porque no sólo es eso; es también la cafeína del café, el mercurio del atún, los anisakis del pescado crudo y ahumados, la listeria de los huevos crudos y quesos no pasteurizados, que si no tienen etiqueta de pasteurización, me vuelvo loca hasta que la encuentre para llevarme el queso a casa.

Llevo sin pecar en el Mc Donald’s y quien dice Mc Donald’s, dice Foster’s, y quien dice Foster’s dice cualquier hamburguesería grasienta y apetecible desde hace siglos por miedo a…TODO y sí más vale prevenir que curar, pero quien diga que esto es fácil miente.

¿Y mi gato?

Varias personas me preguntan sobre mi gato y la toxoplasmosis, un tema que asusta a primera vista y estoy cansada de repetir y explicar; así que lo haré una vez más por si alguien aún tiene dudas:

Mi gato no sale de casa, mi gato no caza, mi gato no anda entre la tierra de las plantas (básicamente porque no tenemos, si las tuviera me las mordería todas), mi gato no come carne cruda primero porque nunca se la doy y segundo porque no le gusta es un señorito gourmet desde bien pequeño, mi gato lleva las vacunas obligatorias al día, mi gato está limpio.

Aún así por higiene, es mi marido quien le limpia el arenero y le quita las cacas cada día para evitar cualquier tipo de infección, por si no lo sabes, es muy difícil que un gato contagie directamente la toxoplasmosis a su dueño, aunque se trate de una mujer embarazada.

  • En primer lugar, sólo se infectan los gatos que ingieren tejido con quistes (con huevos del parásito). Dentro de lo que es la población felina, ese riesgo se limita a aquellos gatos que viven en el exterior, que cazan roedores y se alimentan de ellos, o a los que su dueño da carne cruda para comer, NO a los que se alimentan con pienso o latas.
  • Un gato solamente elimina los huevos del parásito la primera vez que se infecta en su vida, y durante dos semanas. Un gato de exterior que se dedique a cazar para comer estará más expuesto mientras es muy joven, pero según crece cada vez es menos probable que transmita la infección.
  • Como los huevos del parásito se vuelven potencialmente infecciosos después de uno a cinco días, basta cambiar la bandeja a diario, y si hay, serán completamente inofensivos.

Y no nos olvidemos que la única vía de contagio es orofecal, para ello habría que degustar las heces del gato y en mis gustos culinarios, esto no se contempla, a parte de todo lo dicho anteriormente.

Más miedo me da todo lo que podamos comer fuera de casa que no se sabe en qué condiciones higiénicas y atmosféricas está, pero si me pongo a pensar en ello, no vivo. Y al fin y al cabo, siempre me consuela todos los embarazos que han llegado a buen término, años y décadas atrás sin tanta información prohibitiva. Que sí, que hay que cuidarse con mil ojos, pero ante todo, intento sacarle el jugo a lo bonito del embarazo ¿no dicen que hay que disfrutarlo? ¡pues eso!

Pero a pesar de todos éstos quebraderos de cabeza que nos meten, nos metemos y nos agobiamos viendo bichos y microbios por todas partes (unas más que otras) y las ganas inmensas de querer conocer cuanto antes a nuestro #pequeñoD …mientras tanto, el tiempo pasa y no vuelve, y es verdad.

No miento si te digo que lo más bonito que estoy experimentando son las 24 horas de pataditas, como si me dijera ‘¡hola, mami! estoy bien’.  Esa conexión, sólo la tenemos nosotras y es tan tan tan mágica…que hay que vivirla, es tan especial y ¡tan guay! ♥

Me encanta cómo se estimula cuando escuchamos música, creo que va a salir bastante verbenero, se monta unos bailes ¡que no veas! y la banda sonora de la famosa peli taquillera ‘La La Land’ le encantó, no paró quieto ni un segundo. Yo en cambio en plena sala de cine, sufrí por momentos las ganas repentinas de ir al baño cuando me presionaba la vejiga al moverse de arriba abajo y de derecha a izquierda, pero aguanté como una campeona así que…no se lo tendré en cuenta 😉

Verlo en cada ecografía es amor. Es magia. Es propio, nuestro y es único. ¡Es emocionante ver como crece mes a mes mientras le sacamos parecidos con nosotros a través de las ecografías!

Y bueno, luego están los privilegios de salir del súper sin una bolsa en la mano, o el ‘tranqui ya limpio yo que estás muy cansada’, el tener tiempo para una, y disfrutarlo, mirar ropita y no decidirse porque si fuera rubio le quedaría mejor esto y si fuera moreno lo otro…y al final termino comprando las dos cosas, la ilusión de decorar su habitación pasito a pasito y recibir cositas cuquis de los de alrededor.

En el fondo sé que me quedaré con lo bueno de todo esto, a pesar del dolor de pelvis que estoy sufriendo ahora porque el señorito D, ya pesa 1kg y mi cuerpo está que lo flipa.

Todo pasa, y no se sabe si volverá, así que “nunca negativo, siempre positivo”.

Habitación del #pequeñoD

Querido D, te esperamos con muchas, muchas, muchas ganas; sobretodo tu madre, que tiene ganas de tomarse una pinta de cerveza con una tapita de embutido ibérico a tu salud.

LM